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MÁSTER ONLINE  DE

 METAPROGRAMACIÓN COGNITIVA

 

1.2. Introducción al conflicto emocional.

 

 

 

- La experiencia conflictiva.

Cuando vives una experiencia conflictiva, lo que en realidad sucede es que en ti se produce un trauma psicológico. Tenemos la tendencia a creer que un trauma psicológico es una experiencia de gran impacto, pero no es necesariamente así, pequeños acontecimientos del día a día pueden generar un impacto suficiente como para que los mecanismos del trauma psicológico sean activados. Pierre Janet, en 1919 lo describió así:

 

“El trauma psíquico es el resultado de la exposición a un acontecimiento estresante inevitable que sobrepasa los mecanismos de afrontamiento de la persona.”

De forma muy general, cuando experimentamos una situación conflictiva, la corteza cerebral y el sistema límbico, procesan la información que llegan de los sentidos. Esta información debe ser interpretada por la corteza y por la amígdala cerebral, la cual activa el hipotálamo para que éste mande una señal a las glándulas suprarrenales, y estas liberen cortisol, el cual produce una serie de respuestas incondicionadas en el organismo basadas en aprendizajes que se han implementado genéticamente, filogenéticamente y epigeneticamente a lo largo de la evolución de la especie, con el objetivo de mantenerla con vida.

Cuando se libera el cortisol se activa la vía simpática del sistema nervioso, se produce un aumento de la presión arterial y frecuencia cardíaca, dilatación de las pupilas, aumento de la respiración... Y en particular se producen contracciones y espasmos en el estómago, en el esófago y en la faringe, que mantienen estas áreas contraídas. Si en este momento nos enfrentamos y atacamos, o por el contrario salimos corriendo, estaremos ejecutando una respuesta conductual, la cual permite que la vía simpática del sistema nervioso culmine su función y deje paso a la vía parasimpática la cual facilitará el equilibrio del organismo y devolverá todas sus funciones a su estado normal. Esta vía produce bostezos, lagrimeo, respiración profunda, relajación... Entonces las glándulas suprarrenales envían una señal al hipotálamo y se produce la asimilación de la experiencia en el hipocampo, el cual registra la experiencia en la memoria.

- Bloqueo de las emociones en la experiencia conflictiva.

¿A qué me refiero cuando digo bloquear la respuesta corporal? Piensa en los momentos en los que te gustaría insultar a alguien, gritarle, coger algo y romperlo, enfadarte, llorar, salir corriendo… Cuando quieres hacerlo y no lo haces, estás bloqueando el ciclo natural de la experiencia emocional.

El problema es que si no actuamos, y en el momento en el que la vía simpática está activa nos quedamos quietos porque no podemos pegar a nuestro jefe o salir corriendo de la oficina, en ese momento bloqueamos la información asociada a la vía simpática y en consecuencia la vía parasimática no puede proceder correctamente, impidiendo que recuperemos el equilibrio homeostático del modo habitual y dejando contraídas ciertas partes como el estómago, el esófago o la faringe.

Además, como la vía parasimpática no culmina, no devuelve la señal al hipotálamo, lo que produce 3 efectos:

 

1. La información sobre la conducta no se completa y la experiencia no pueda ser asimilada y registrada correctamente por el hipocampo.

 

2. Como el hipotálamo no recibe la señal no avisa a la amígdala para que reduzca el estrés y esto produce que la amígdala siga aumentando su activación creyendo que todavía está en peligro. Lo que al final produce un colapso en el hipotálamo, amígdala e hipocampo y se bloquean. Es por este motivo que algunas experiencias traumática no se recuerdan en su gran medida o incluso producen alguna forma de amnesia.

 

3. Las partes del organismo que se han contraído por la vía simpática se mantienen en tensión, dejando los tejidos contraídos y produciendo malestar y lesiones con el paso del tiempo.

Ahora pensemos en los momentos en los que nos faltan al respeto, nos gritan, nos culpan de algo que no hemos hecho, nos quitan injustamente algo que merecemos, nos engañan… Prácticamente todos los días vivimos pequeños momento de estrés, frustración, ira… En las que reprimimos nuestras respuestas y poco a poco estas emociones se van acumulando hasta que explotamos.

- Mecanismos naturales para la liberación de tensión.

Las partes que han quedado contraídas se irán desbloqueando a medida que baje la activación y el estrés. Generarán pequeños espasmos que liberarán tensión y los tejidos se relajaran, pero no lo lograrán del todo. Las partes en las que se focalizaron los puntos de tensión de la experiencia conflictiva mantendrán cierta tensión y en consecuencia, dicha tensión, a la larga influirá sobre el correcto funcionamiento del organismo y producirá cierto desgaste.

 

A continuación propongo 3 mecanismos naturales del organismo para resolver esta tensión acumulada:

 

1. Reedirección de la tensión.

2. Activaciones menores.

3. Resolución del conflicto.

- Hipótesis de la reedirección de la tensión.

La tensión será distribuida en una red de diferentes puntos del cuerpo a partir de los cuales se liberará tensión. Esta hipótesis ha sido continuamente observada en los ejercicios de MC, pudiendo identificar toda la red de puntos de tensión asociados a un único foco de tensión original.

 

Los focos principales/originales, los denominaremos como focos mayores, y los focos en los que se distribuye la tensión, como focos menores.

 

En cierto modo, la tensión sale del foco mayor para liberarse a través de los focos menores, en estos identificamos eccemas, dolores articulares, contracciones… Gracias a esta liberación constante de los focos menores, el conflicto en el foco mayor se mantiene latente, lo que hace que éste no se dañe tan rápido y se consigue tiempo para lograr la resolución el conflicto asociado.

- Hipótesis de las activaciones menores.

El segundo mecanismo se basa en activar cognitivamente estímulos similares a los estímulos del conflicto original, los cuales propiciaron la tensión corporal que actualmente se encuentra reprimida.

 

Cuando recordamos, estamos activando las mismas neuronas que activamos durante la experiencia recordada. Es decir, si al procesar una experiencia activamos un conjunto de redes neuronales y activamos de un modo determinado el sistema límbico, cuando recordamos dicha experiencia activaremos el mismo conjunto neural y los mismos mecanismos límbicos, derivando en que las tensiones reprimidas se activarán también.

 

Así, la mente propiciará la asociación de experiencias nuevas con estímulos conflictivos, para que al recordarlos, éstos se activen y liberen tensión, descargándose y liberando su carga. Cabe destacar que, además de liberar tensión, estas asociaciones nos capacitan para mejorar nuestra capacidad de procesamiento de los estímulos conflictivos, y así con el tiempo terminar por asimilarlos.

 

En el segundo módulo veremos que existen algoritmos que se encargan de presentarnos continuamente estímulos similares a los de los conflictos que han hecho que tengamos cargas de tensión reprimidas, con el objetivo de activarlas y liberarlas. Conocer dichos algoritmos, sorprendentemente, nos permitirá predecir gran cantidad de acontecimientos futuros potenciales.

- Resolución del conflicto.

 

Un conflicto interno se puede resolver tanto si nos enfrentamos al conflicto real, como si lo hacemos mediante simulaciones (como son los sueños).

 

En los sueño, se construyen simulaciones inmersivas en las que nos enfrentamos a experiencias reflejas de las experiencias conflictivas, las cuales activan la tensión reprimida, facilitan su liberación y nos ayudan a comprender y asimilar la experiencia.

 

Para lograr la resolución del conflicto, hemos de:

 

1.     Activar la cognición asociada al conflicto.

2.     Liberar la tensión reprimida.

3.     Comprender y asimilar la experiencia.

1.3. Descubriendo el foco emocional.

 

 

- Activación cognitiva y grados de activación.

¿Como se realiza una activación? Simplemente haciendo que la persona piense en algo. Por ejemplo, si tiene un conflicto con una persona le haremos pensar en esa persona, si tiene un dolor en la espalda le pediremos que sienta el dolor, si tiene un conflicto emocional le pediremos que sienta la emoción que le produce malestar… Una vez que la persona está pensando en ello, la cognición ya se encuentra activa y podemos disponernos a crear el metaprograma que nos guiará en su resolución.

 

A continuación, presentamos un modelo teórico de los diferentes grados de activación de la mente humana.

 

  • Activación específica: Aquello en lo que le hacemos focalizar su atención a tiempo real.

 

  • Activación reciente: Es toda la información contextual que ha sido activada para que la persona pueda encontrarse en el lugar en el que está. Por ejemplo, las calles que ha recorrido, la conducción, el lugar y los elementos que hay en ese espacio, las personas con las que se encuentra…

 

  • Activación relevante: Son los problemas que subyacen todo aquello que se está haciendo. Cuando hay conflictos en nuestra vida, estos se encuentran activos aunque no estemos específicamente pensando en ellos. Por ello, a veces descubrimos que nos hemos desconectado de aquello que estábamos haciendo y estamos pensando en aquello que nos preocupa.

 

  • Activación conflictiva: Son los grandes traumas de nuestra vida. Son las cogniciones de las situaciones conflictivas que no han sido procesadas correctamente y la mente las mantiene latentes para ir corrigiéndolas durante los procesos de acomodación.

 

Cabe destacar que las 4 activaciones cognitivas suceden simultáneamente y en paralelo.

1.3. Identificación e interpretación del conflicto.

- Principios de introspección.

Antes de empezar hemos de observar el estado de la persona. Si está muy estresada, realizaremos una conversación distendida y relajada sin focalizarnos en ningún conflicto, simplemente para que la persona se relaje.

 

Si focalizamos la conversación sobre algún tema  específico, estaremos creando una activación específica y es posible que posteriormente influya sobre el trabajo que queremos realizar.

 

Cuando el cliente se encuentre tranquilo, le pediremos que cierre los ojos y que observe aquello en lo que nos interesa centrar su atención. Descubriremos que en muchos casos cuando una persona cierra los ojos es posible que no vea nada.

 

Existe un detalle que hemos de tener en cuenta y es que no todas las personas procesan la información del mismo modo. En unos predomina el campo visual, en otros el auditivo y en otros el kinestéstico (tacto). Esto define lo desarrollado que tiene cada sentido cada persona, aquel que tenga más desarrollado será prioritario frente al resto. Por este motivo unos se centrarán más en las imágenes, otros, en los sonidos; y otros, en las sensaciones. No creamos que sólo utilizamos un sentido, siempre trabajamos con cadenas de sentidos; por ejemplo, algunas personas son en primer lugar visuales, después auditivas y finalmente kinestésicas.

 

Las personas visuales no tendrán ningún problema para realizar la metaprogramación; a las auditivas puede ser que les cueste adentrarse y las kinestésicas serán las que quizá tendrán más problemas para “ver”. Para evitar que lo vivan como un problema, no proyectemos un modo de ver, dejemos que la persona exprese lo que se manifiesta, con sus palabras, y que sea ella la que nos ayude a comprender qué es lo que ve y cómo lo ve.

 

Es posible que a veces la mente tarde un poco en construir los símbolos y aquí es donde la persona nos dirá que no ve nada. Por ejemplo, si trabajamos sobre una sensación de malestar en el estómago, le pediremos que cierre los ojos y con los ojos cerrados observe “que hay” en su estómago. Algunas personas nos dirán rápidamente, “un nudo”, “una bola”, “un globo”… Y a partir de ahí empezaremos a trabajar. Si aún así la persona tiene dificultad le recordaremos que no tiene que “ver” nada, únicamente tiene que “imaginar”, y dejaremos que se invente, por ejemplo, que hay alguna cosa en su estómago.

 

Es posible que si vamos a trabajar algún aspecto conflictivo, el cliente  pueda autoboicotear el ejercicio diciendo que no ve nada o que aquello que ve no deja de cambiar. La resistencia de su mente por mantenerse en su espacio de confort le producirá tensión cuando sienta que su mundo interno va a ser profanado. Por ello, debemos intentar que el cliente no sepa qué tema vamos a abordar y, si se tensa, cambiaremos de ejercicio, le distraeremos o incluso empezaremos el metaprograma sin que cierre los ojos, haciéndole preguntas sobre que siente y como lo siente, y finalmente le pediremos que cierre los ojos para adentrarse en ello con más profundidad.

- Identificación de la emoción reprimida en el propio cuerpo.

Lo primero que debemos hacer es activar un recuerdo que identifiquemos como conflictivo, para ello solamente hace falta pensar en él. No hace falta profundizar mucho en el recuerdo, rememorarlo completamente o volver a sufrirlo, normalmente solo con la intención de pensar en ello ya se activará.

 

Inmediatamente sentiremos una presión en el cuerpo, es posible que sea en el estómago, en el esófago, en la garganta. O puede ser que se nos tensen las piernas, manos, boca, espalda… Solamente cerraremos los ojos y conectaremos con esa sensación. En este momento el conflicto está activo, la vía simpática está activa, la tensión de la experiencia original ha despertado.

 

- Interpretación del foco de tensión.

Ahora que tenemos el foco activo, lo primero que debemos hacer es concretar los límites del foco. Por ejemplo, en el estómago podemos tener decenas de focos de una infinidad de experiencias, y todos y cada uno son diferentes. Por ello, debemos concretar la activación de la experiencia conflictiva que hemos activado con un foco muy definido, así al aplicar el protocolo de armonización (el cual explicaremos más adelante) actuaremos concretamente sólo sobre esta activación y no sobre otras.

 

Por ejemplo, si una persona en lugar de pensar en una experiencia concreta de su pasado, pensase abstractamente en la ansiedad, ésta podría estar vinculada al tabaco por ejemplo, pero también al trabajo, a la pareja, a los hijos, al dinero… Y si no definimos en que contexto se manifiesta un foco determinado, no concretaremos ese foco, y la sensación de ansiedad no se armonizará, porque al aplicar el protocolo irá saltando de un tema a otro, sin llegar a sanar ninguno.

 

Por ello, cuando al realizar una activación cognitiva, se activa un foco, lo primero que haremos será concretar el color del foco, para así tener una “foto” de esa sensación en el contexto activado.

 

El ojo percibe su entorno a partir de las longitudes de onda de los espectros de luz visibles. Hipotéticamente al pedirle a alguien que imagine un color en un foco dentro de su cuerpo, el ojo tenderá a interpretar la temperatura corporal de ese lugar y la asociará a un color con una longitud de onda proporcional a esa temperatura. Así no solo concretaremos la imagen del foco, sino que obtendremos información de la longitud de onda de la tensión del foco.

Esto quiere decir que el color que el ojo elige para representar un foco, no es al azar, sino que el ojo elige un color a partir de la carga de tensión del foco y de la temperatura de esa localización, y nosotros podemos interpretar este color para saber el modo en el que el foco está expresando la tensión.

- Interpretación de los colores del foco.

Los colores que se representan en el organismo del cliente pueden ser fríos, longitud de onda corta, o cálidos, longitud de onda larga:

Cuando el ojo percibe que un foco es de longitud de onda corta, un color frío, significa que ese tejido está en tensión, porque sino el ojo no captaría una tensión diferente a la del resto del cuerpo que está en movimiento, pero expresa poco calor. Lo que significa que, en cierto modo, la tensión no está expresándose. Es como si tienes el puño cerrado pero no haces fuerza, hay una tensión que mantiene la mano cerrada pero no hay la suficiente fuerza como para aumentar el ritmo de la circulación sanguínea y aumentar así la temperatura de la mano.

 

Por el contrario, cuando el ojo percibe una longitud de onda larga, el foco de tensión aparece en un color cálido, y esto nos indica que se expresa calor. En consecuencia esos tejidos están activos, están en plena contracción y eso se produce porque están liberando tensión en ese momento. El puño no solo está cerrado, está apretando, ha aumentado la circulación sanguínea y la mano aumenta su temperatura.

 

En cierto modo, el ojo realiza una termografía, un sistema de diagnóstico digital que mediante infrarrojos realiza un análisis térmico de los tejidos del cuerpo. Las termografías analizan los cambios de temperatura de la piel para identificar enfermedades, como por ejemplo en el cáncer de mama, en el cual las células cancerígenas al multiplicarse aumentan la circulación sanguínea en la superficie mamaria y eso implica un aumento de temperatura.

 

 

 

 

 

 

Con esto no quiero decir, que mediante la visualización podamos hacer un termograma del cuerpo, sino que en cierta forma parece que el ojo, al representar estructuras que están en tensión, refleja los colores de la tensión a partir de cierto patrón de colores que representan simbólicamente la temperatura de esos tejidos. Esta referencia no es determinante y todavía deben realizarse las investigaciones pertinentes como para saber el grado de fiabilidad de estas observaciones, pero para la labor que le corresponde al metaprogramador, esta información es muy útil para orientarse frente al conflicto al que nos enfrentamos y poder saber así como actuar.

- El origen de la enfermedad.

La palabra medicina tiene su origen etimológico en la palabra latina “mederi”, que se interpreta como cuidar o tratar, pero deriva del concepto de medida, específicamente del latín “metiri”. La palabra medida se refiere a proporción o correspondencia de algo con otra cosa (según la Rae).

 

Antiguamente se entendía que cada persona tenía una “medida” y si “algún acontecimiento” sobrepasaba la capacidad de la persona para gestionarlo la persona enfermaba.

 

El concepto de enfermar, deriva del prefijo latino in- que indica negación y el lexema –firm que indica firme o firmeza. Así que en la antigüedad se entendía que la persona que enferma pierde su firmeza. Podemos comprender esta perdida de firmeza como un agotamiento del organismo. Entonces el médico, era la persona que debía ayudar a la persona a restablecer su medida, para ello se le aleja del conflicto mediante una etapa de convalecencia o una cuarentena, hasta que la persona recobra sus fuerzas.

 

La visión de la MC es que cualquier persona que pierde su firmeza en sus iniciativas y proyectos, ya sean relaciones de pareja, proyectos profesionales, sueños e ilusiones… Está sufriendo un desgaste, ya sea por su falta de capacidad para seguir adelante o debido a tensión reprimida que le está desgastando. Por lo tanto, una persona que se desalinea, aunque no presente ningún síntoma, tal y como los conocemos, estará enfermando. Por este motivo liberaremos tanta tensión como podamos para que recupere su fuerza y le capacitaremos para que sea capaz de afrontar con éxito sus iniciativas y proyectos.

- Evaluación del foco de tensión.

Los focos mayores suelen encontrarse en la parte central del tronco, principalmente en el estómago, en el diafragma, en el esófago y en la faringe. En cada una de estas partes suelen haber más de un foco, por ello es muy importante realizar correctamente la activación, siendo muy específicos. Lo normal, es que estos focos mayores lleven tiempo bloqueados y se encuentren en estado latente, por lo que suelen tener colores fríos. Descubriremos que al empezar a aplicarles el protocolo de armonización, a medida que se vayan desbloqueando irán pasando de colores fríos a colores cálidos.

 

Si el conflicto es reciente el foco mayor todavía será caliente, y cuanto más se reprima y mas tiempo haya transcurrido desde el acontecimiento, más frío será.

 

Si el foco se encuentra en otras partes del cuerpo, como extremidades, espalda, cabeza, articulaciones… Consideraremos que será un foco menor. Normalmente el foco menor será de color cálido porque los focos mayores los usan para liberar su tensión y por este motivo suelen activarse periódicamente, pero es posible que un foco menor se encuentre latente si hace mucho tiempo que no se activa la tensión del foco mayor, y por este motivo no descartaremos que un foco menor sea de color frío.

Siempre iremos con mucho más cuidado con el foco mayor que con el foco menor, los ejercicios que hagamos con los focos mayores tenderán a ser más complicados que los ejercicios que hagamos a los focos menores los cuales se resolverán más rápido. Pero hemos de tener en cuenta que cuando se libera un foco menor, el foco mayor pierde se vía de salida de la tensión y es posible que se active por sorpresa.

 

Por ello, la recomendación es abordar todos los focos de un conflicto en una misma sesión, o por lo menos asegurarnos de que el foco mayor de un conflicto, queda resuelto en esa misma sesión.

 

Explicación más gráfico.

Ahora que conocemos el procesamiento emocional vamos a ver que sucede en un conflicto emocional.

Los pequeños traumas. Explicarlo como rupturas.

Explicación + esquema

Explicación + esquema

Explicación

Explicación de las 3.

Explicación

Explicación

Explicación

Explicación

Qué es una activación?

Qué es una activación?

Cuando usar cada activación?

Como empezar

Ejemplos

Ejemplos de presión con varias personas.

Ejemplos de presión con varias personas.

Ejemplos

Explicación más gráfico.

Explicación más gráfico.