© 2019 Todos los derechos reservados. Barcelona, España. 

MÁSTER ONLINE  DE

 METAPROGRAMACIÓN COGNITIVA

 

1.4. Liberación emocional del foco de tensión.

 

- Liberación del foco.

Recordemos que el foco se encuentra atrapado en la fase activa/simpática/contractiva del conflictivo, y nosotros hemos de facilitar que culmine dicha fase y logre pasar a la fase pasiva/parasimpática/expansiva, del conflicto.

 

Observaremos que cuando una persona piensa en un conflicto, una o varias partes de su cuerpo se tensarán, si le pedimos que cierre los ojos y observe que color ve con los ojos cerrados en ese lugar que se ha tensado, tendremos localizado e identificado el foco de ese conflicto. Cabe destacar que ese foco no es ni el único, ni el mayor. Sencillamente es el que la mente elige como prioritario en ese momento. Por ello, le pediremos a la persona que:

 

1.     Respire abdominalmente.

2.     Suelte la tensión de su cuerpo.

3.     Afloje esa parte de su cuerpo que está tensa.

4.     Deje que el color se empiece a mover.

5.     No ponga ninguna resistencia, dejando que el color haga lo que tenga que hacer.

6.     Deje que el color salga de su cuerpo por si mismo y se vaya, o simplemente desaparezca.

 

Descubriremos que la mayoría de focos se liberan de un modo tan sencillo como hemos visto en los 6 pasos anteriores, pero cuando abordamos conflictos internos importantes dicho proceso no es suficiente y deberemos jugar con los diferentes niveles de complejidad.

- El sistema de focos.

Si trabajamos con personas que están enfermas, es importante tener una imagen completa del conflicto interno antes de realizar ningún abordaje, para poder tener clara la dimensión del conflicto frente al que nos encontramos.

 

Imaginemos que tenemos localizado el foco y lo tenemos de color rojo. Lo que sucede es que éste no tiene porque ser “el foco principal” o “un foco mayor”, es posible que tan solo sea “un foco menor”. Las enfermedades no son algo blanco o negro, normalmente son sistemas difíciles de rastrear y para sanarlas de verdad es necesario comprender el sistema completo.

 

Para ello, en los casos en los que estemos abordando el conflicto emocional que puede haber tras una enfermedad, una vez que tengamos identificado un foco, le preguntaremos a la persona si observa ramificaciones. Es decir, cordones, cables, ramas, hilos… Que salen de ese foco y van a otra parte del organismo. Es posible que diga que ve un cable que sale del foco y va, por ejemplo, a su pie izquierdo. Entonces le pediremos que observe si en el lugar al que llega el cable hay un foco de algún color. Ese punto que hemos descubierto es una ramificación.

 

Ahora ya tenemos dos focos que están conectados. Ahora le pediremos que observe si del foco original sale otro cable. Si dice que si realizaremos el mismo acto de seguirlo y encontrar el nuevo foco. Si dice que no, iremos al segundo foco y observaremos si de él salen cables. Si es que si, los seguiremos e iremos descubriendo los nuevos focos. Si no salen nuevos cables significa que ya tenemos la imagen completa del sistema del conflicto.

 

Esta red que tenemos delante identifica como se está experimentando el conflicto y como el cuerpo está ejecutando los focos menores para resolverlo. Es posible que un conflicto que empieza a partir de una contractura en la espalda, derive en una red que tiene un foco en la cadera y otro en el pie, así encontraremos cadenas musculares, lesiones vinculadas… Y todo aquello que influye en que el organismo no esté bien.

 

Hemos de tener en cuenta que aunque tengamos el sistema identificado con los diferentes focos probablemente esa persona tendrá otros sistemas superpuestos, relativos a otros conflictos. Éstos deberán trabajarse posteriormente en otros metaprogramas.

- Los 4 niveles de complejidad del foco.

Cuando le pedimos a una persona que cierre los ojos y que, con los ojos cerrados, mire dentro de su cuerpo y observe en el lugar en el que siente una presión e imagine que allí hay un color, estamos induciendo a que la persona vea un color, ¿pero porque nos interesa que vea un color y no otra cosa?

 

  • Los colores no tienen función ni conducta. En consecuencia, nos aportan información sobre la fase en la que se encuentra el foco, pero al símbolo le es difícil activarse y moverse, lo cual nos aporta un mayor control sobre el desarrollo de la visualización.

 

Aplicaremos el protocolo de armonización al color e intentaremos resolverlo, pero en el caso de que el color no responda al protocolo, deberemos aumentar la complejidad del color y transformarlo en un objeto. Para ello, le pediremos a la persona que siente en ese lugar si es como si tuviese algo clavado, algo bloqueado o algo haciéndole alguna cosa, le preguntaremos si lo siente dentro o fuera de su cuerpo y que forma tiene. Ahí tendremos un objeto y quizás hasta un animal.

 

  • Los objetos suelen ser recursos que necesitamos para poder seguir avanzando. En algunos casos reflejan conflictos mínimos.

 

  • Los animales, si son conflictivos ya sea porque nos rugen o nos quieren morder, representarán tensión y si están tranquilos o amorosos representarán recursos que necesitamos para avanzar.

 

  • Las personas reflejan lo mismo que los animales solo que tienen una mayor complejidad y cuando representan conflictos son más conflictivos que los animales y cuando representan recursos también son más potentes que los animales.

- Transformación del foco.

En ocasiones el color no se moverá o si lo hace no logrará llegar a realizar el proceso de catarsis necesario para trascender a la siguiente fase y liberarse. En otras ocasiones la persona quizás ni siquiera vea un color y vea directamente un objeto o un animal. Un ejemplo seria una persona a la que le preguntamos que ve en el lugar de la presión y nos dice:

 

–       Es como si tuviera una pelota en el estómago.

–       Es como si hubieran bichos dentro de mi.

–       Es como si tuviese algo clavado en mi pecho.

–       Es como si cargase con un peso en la espalda.

–       Es como si alguien me estuviese asfixiando.

 

Hemos de tener en cuenta que la mente buscará siempre el símbolo que nos acerque más a la resolución del conflicto, por ello forzar a jugar solo con colores nos limitaría a la hora de realizar la mejor intervención posible. Así que si nos encontraos frente a un color que no se mueve o que no se armoniza y desaparece, subiremos la complejidad del símbolo y le pediremos que deje que este color se transforme en un objeto. Podemos inducir a que sienta si el color está clavado, si está bloqueado o si está presionando. En cualquier caso facilitar una acción, nos ayudará ha acercar a la persona a un símbolo que pueda relacionar con un objeto.

 

Por lo mismo, si nos encontramos frente a un objeto, ya sea una estaca o un cuchillo clavado, una cuerda que le ahoga, una piedra en el estómago, una bola en la garganta… Aplicaremos el protocolo de armonización, y dejaremos que el símbolo haga lo que tenga que hacer hasta que se armonice. Pero en el caso de que no lo haga y se quede bloqueado, subiremos de nuevo la complejidad del símbolo y transformaremos ese objeto en un animal. El método más sencillo es pidiéndole a la persona que imagine que en ese objeto aparecen unos ojos de animal y el objeto se empieza a transformar en un animal.

 

Descubriremos que el animal si que se mueve, es un símbolo complejo con muchas conductas variadas y aplicar el PA aquí será mucho más difícil, pero la catarsis será mucho mas fácil y potente. En el caso de que nos encontremos frente a un animal que no podemos armonizar, podemos elegir seguir subiendo la complejidad del símbolo. Le pediremos que imagine que el animal sale de su cuerpo y que este se transforma en una persona, y especificaremos que es una persona conocida o una persona desconocida.

 

Cuando trabajemos con personas podemos hacerlo con personas desconocidas o con personas conocidas. Las personas desconocidas hacen que el trabajo sea más lento puesto que raramente generan un impacto emocional fuerte, mientras que las personas conocidas generan un gran impacto con mucho potencial catártico puesto que evocan emociones de experiencias reales. Siempre activaremos personas conocidas, a excepción de en caso que prefiramos mantener a la persona al margen de ciertos recuerdos que pueden ser extremadamente dolorosos o pueden realizar activaciones que no nos interese en ese momento.

Explicación más gráfico.

- Protocolo de armonización. (PA)

El protocolo de armonización (PA) es una guía de dinámicas que nos permitirán interactuar con las representaciones mentales facilitando los procesos de armonización del símbolo. Este protocolo ha sido diseñado copiando los protocolos naturales de la mente mediante los cuales resuelve conflictos de procesamiento de información durante los sueños.

 

En primer lugar, tenemos que identificar el elemento al que vamos a armonizar. Si la persona tiene varios focos nos concentraremos en uno de ellos y una vez enfocados con el elemento específico con el que queremos trabajar, empezamos el protocolo de armonización:

 

 

1. Expresión.

 

En esta dinámica dejaremos que el elemento, ya sea un color, un objeto, un animal o una persona, cumpla con su guión. Hemos de tener en cuenta que los elementos que aparecen tienen una función a cumplir, vienen con un rol programado. Tienen que despertar en nosotros una emoción que está bloqueada y que estamos reprimiendo, por ello la mente generará las formas, los personajes y las situaciones que más capaces sean de despertar esa emoción que tenemos reprimida y liberarla. Así descubrimos que todos los símbolos con los que trabajaremos tienen una finalidad catártica.

 

Con ese fin, lo primero que haremos es dar a los elementos permiso para que hagan aquello que tienen que hacer. Dejaremos que el elemento cumpla su función, ya sea abrazarnos o golpearnos, llorar, o gritar… No hay acciones buenas o malas, todas son catárticas, producen un efecto en la persona que le ayuda a procesar la información que no puede procesar y así terminar por liberar la emoción que está reprimida.

 

2. Aceptación.

 

Una vez que hemos dejado que el elemento se exprese, hemos de someternos a él. Puesto que, si luchamos contra él, lo que en realidad hacemos es limitar su expresión. ¿Por qué hay que someterse? El símbolo cumple con un guión basado en una estrategia catártica, es decir provocará una emoción en la persona que le permitirá liberar la tensión reprimida en el foco. Por ello, si no le dejamos cumplir con su guión la catarsis no llegará y no lograremos la armonización.

 

Permitiremos que el símbolo haga lo que quiera, descubriremos que en ocasiones la acción es agradable como besarnos, abrazarnos, o simplemente hablar (aunque no se le escuche); y, en otras, será profundamente desagradable, como golpearnos, gritarnos, llorar, abusar de nosotros… No importa lo que haga, mientras lo hace mantendremos un estado de equilibrio psicofisiológico, respirando profundamente y expirando soplando por la boca. Seguiremos así hasta que termine de hacer lo que esté haciendo, entonces su guión habrá finalizado. Es posible que entonces automáticamente se integre en nosotros, desaparezca o directamente se vaya. Si no lo hace, seguiremos con el siguiente paso.

 

3. Capacitación.

 

Si en el punto anterior el elemento todavía no responde o no termine de hacer lo que tiene que hacer, es señal de que la persona está bloqueando la catarsis y esto es debido a que el conflicto todavía es mayor que su capacidad de procesarlo.

 

Si delante nuestro tenemos a un animal o una persona, le pediremos a nuestro cliente que imagine que el animal o la persona le da objetos. Por ejemplo un perro le traerá cosas, y una persona le dará cosas. Descubriremos que en muchos casos las cosas que nos dan no tienen  sentido, quizás el perro te da un tractor de juguete, o la persona te da un bocadillo de tortilla, un martillo o un sonajero. Las cosas que nos da tienen la función de provocar activaciones cognitivas que se asociarán a las activaciones que ya tenemos activadas con el fin de hacerlas más complejas. Esto quiere decir que cada cosa que nos dan nos hace más fuertes mentalmente y nos preparan para la catarsis. Por este motivo, descubriremos que a medida que nos dan cosas, los animales o las personas parece que se debilitan o se hacen más pequeños, pero no es que ellos se hagan más débiles sino que nosotros nos haceos más fuertes mentalmente.

 

La base teórica de este proceso es que la mente tiene el objetivo de ayudarnos a superar ese desafío que el conflicto nos proporciona, por ello nos hace llegar la información necesaria (en forma de objetos simbólicos) que provocarán las activaciones que se asociarán con las activaciones actuales y que aumentarán nuestra complejidad cognitiva. La mente generar el desafío pero al mismo tiempo está de nuestra parte.

 

¿Que hacemos con aquello que nos dan? Podemos integrarlo, por ejemplo pidiéndole a la persona que coja ese objeto, lo acerque a su cuerpo y deje que su cuerpo lo absorba hasta que desaparezca dentro suyo. Lo podemos usar, si ese objeto tiene un sentido funcional dentro del contexto en el que nos encontramos. O lo puede guardar en una bolsa imaginaria, en un bolsillo o dejarlo a un lado. El símbolo una vez ha aparecido ya ha cumplido con su misión, ahora lo importante es que no interrumpa el proceso que estamos haciendo.

 

Mediante este paso raramente el elemento se nos integrará o desaparecerá, más bien suele reconfigurarse hasta el “tamaño”, a nivel de datos, con el que podemos interactuar. Así que después de fragmentar, pasaremos al siguiente paso.

 

Cuando trabajemos con elementos que se encuentran fuera de nuestro cuerpo este ejercicio es muy útil, pero si los elementos se encuentran dentro de nuestro cuerpo o por algún motivo no nos dan nada es mejor crear un elemento estándar como una caja o un baúl que nos facilite los objetos que permitirán las activaciones necesarias para capacitarnos y seguir adelante.

 

En cualquier momento del ejercicio, en el que ya haya una activación realizada, le pedimos a la persona que imagine una caja frente a sus pies y que observe que objetos hay dentro. Uno a uno los cogerá e igual que con el ejercicio anterior los guardará, los integrará o los dejará a su lado.

 

Si por ejemplo nos encontramos en una simulación, como veremos más adelante en el máster, deberemos aprovechar al máximo el contexto para facilitar las capacitaciones. Por ejemplo, los cajones de los muebles, ya servirán para facilitarnos los objetos que necesitamos para aumentar la complejidad de nuestra activación.

 

La mayoría de objetos que nos dan o que aparecen en las cajas, son “integradores”, esto quiere decir que solamente sirven para ayudarnos a aumentar nuestra complejidad, los podemos integrar o guardar y no tendremos ningún problema. Por el contrario, algunos elementos son “catalizadores”, esto quiere decir que tienen la misión de catalizar una emoción para que logremos seguir avanzando y aumentemos nuestra complejidad cognitiva.

 

 

Ejemplos:

 

Integradores: Herramientas (martillo, destornillador…), comida (fruta, bocadillos…), ropa (gorras, camisetas, complementos…), objetos funcionales (lápices, libreta, libros, pelotas…), animales agradables y personas amigas o personas que suelen ayudarnos y con las que nos llevamos bien.

 

Catalizadores: Objetos punzantes (cactus, pincho, cristal, cuchillo…), elementos tóxicos (porquería, objetos sucios, productos nocivos…), animales agresivos (arañas, serpientes, perros agresivos…), personas malas, agresivas o con las que tenemos conflicto.

 

Los elementos integradores tienen tienen la simple misión de aumentar la complejidad de nuestra cognición frente a la activación actual. Y los elementos catalizadores  tienen un “guión” o “rol” específico que el elemento debe representar y solo cuando nos sometamos a él el elemento se armonizará y podremos proseguir.

 

Conocer estos 2 tipo de elementos es crucial para realizar el aumento de complejidad cognitiva de esta fase del PA, pero además es imprescindible para cualquier ejercicio de la MC, puesto que siempre y en todo metaprograma diferenciaremos los elementos sobre si son integradores o catalizadores.

 

Para saber si un elemento es integrador o catalizador, haremos lo siguiente.

 

Si dentro de una caja hay una araña, le diremos al cliente que deje que la araña haga lo que quiera. Si esta no se mueve y no genera ninguna emoción negativa en el cliente significa que es integradora, si por el contrario le intenta atacar significa que es catalizadora (hay una emoción conflictiva que la araña quiere ayudarnos a expresar).

 

Siempre daremos la oportunidad al elemento de que se exprese, si no lo hace, lo podemos integrar, guardar o dejar a un lado. Si por el contrario se expresa, dejaremos que lo haga aceptando su acción sin poner resistencia. Cuando haya terminado, entonces o se irá por si mismo, o se integrará o desaparecerá.

 

4. Armonización.

 

En este nuevo punto, realizaremos la acción de decir frases armonizadoras.

 

¿Qué tipo de frases diremos?:

 

  • Te amo, lo siento, perdóname, gracias.

  • Te amo, te acepto, te perdono, soy feliz.

  • Te acepto, haz conmigo lo que quieras, me entrego a ti.

 

Las frases tienen que ser de amor, de aceptación, de sumisión, de entrega absoluta.

 

La mente asocia todos los estímulos que se dan al mismo tiempo, por ello realizamos  activaciones de amor, entrega, sumisión… La mente busca la coherencia entre las cargas previas y las nuevas activaciones, forzando un nuevo estado emocional y cambiando relativamente el carácter de las cargas anteriores.

 

El psicólogo estadounidense William James dijo, “el pájaro no canta porque esté alegre; está alegre porque canta.” Esta dinámica de la MC funciona mediante el mismo mecanismo cognitivo que la Hipótesis del Feedback facial, la cual propone que nuestras emociones cambiarán para coincidir con nuestra expresión facial. Estas técnicas se basan en el Principio de la inhibición recíproca formulado por Joseph Wolpe, según el cual dos emociones contrapuestas no pueden presentarse al mismo tiempo. Más adelante Wolpe, desarrolló la dinámica de la desensibilización sistématica, que proponía imaginar situaciones temidas manteniendo un estado corporal incompatible con la ansiedad, como puede ser la relajación. Encontramos una gran similitud entre el Principio de la inhibición recíproca, y  la Ley de Sherrington, la cual afirma que, cuando se contrae un músculo como resultado de una acción nerviosa, los músculos antagonistas de aquél reciben una señal simultánea que los inhibe.

 

Para comprender este punto hemos de comprender que lo que hace la mente cuando decimos una frase es activar un área cerebral que se asociará a la parte que esté activada con el conflicto. Como ambas partes se vincularán, se “creerá” que el conflicto está siendo procesado desde el nivel de conciencia de las frases que estamos repitiendo y en consecuencia se liberará automáticamente la tensión. Por poner un ejemplo, cuando pensamos en amor, se activa la red neuronal relacionada con el amor, con una extensión determinada y lo hace en bloque, es decir, se activa toda la red entera. Y cuando pensamos en tristeza se activa la red neuronal relacionada con la tristeza, con una extensión determinada y lo hace en bloque. Imaginemos que por el simple hecho de pensar en el amor, se activa esa red y por ejemplo 500.000 redes relacionados con la forma de amor que nos viene a la cabeza se activan creando una reacción nerviosa y endocrina en todo nuestro organismo que deriva en una imagen de amor.

 

Ahora imaginemos que estamos en un ejercicio interactuando con una persona con la que tenemos conflicto, y después de liberar su tensión y fortalecernos mediante la capacitación, activamos las redes de: Amor, perdón, gratitud, felicidad…” Esta macroactivación cognitiva se asociará a las redes que se encuentran activas (las del conflicto). Nuestro organismo, al relacionar el conflicto con estas nuevas redes, se relajará, puesto que disociará el conflicto del peligro y, por acomodación, esa información que no podíamos procesar se procesará fácilmente.

 

Así, en la dinámica de la armonización, repetiremos las frases mientras respiramos profundamente y observaremos las reacciones del elemento sometiéndonos a ellas, descubriremos que poco a poco empieza a hacerse pequeño, a integrarse, a desaparecer o marcharse. Seguiremos hasta que se armonice. Si en este punto no hace ninguna de estas acciones, podemos integrarlo (aunque posiblemente no quedará resuelto del todo) o volveremos a empezar el PA, hasta que desaparezca por sí mismo.

 

 

5. Liberación emocional.

 

Imaginemos que el cliente se enfrenta mentalmente a una persona delante suyo con la que tiene un conflicto. Entonces observamos al cliente y descubrimos que se siente incómodo. Al observar a la persona, siente una fuerte presión en el pecho y mucha carga en los hombros. La persona no podrá ser armonizada mientras esta tensión siga en el cuerpo de nuestro cliente.

 

Lo que debemos hacer es armonizar esta tensión, localizando el foco. Dejaremos de centrarnos en la persona que tiene delante y nos concentraremos en la emoción que está emergiendo. Podemos ponerle colores a la sensación del pecho y la carga de los hombros, o podemos dejar que la concretice con elementos como objetos. Les aplicaremos el protocolo de armonización a estos colores u objetos y, una vez hayan desaparecido, ya podremos armonizar a la persona arquetípica con la que tenemos conflicto.

 

6. Redimensión.

 

Si nos encontramos que nuestro cliente está intentando integrar por ejemplo un piano, una casa, un coche… Y dice que no sabe cómo hacerlo o, simplemente, que no puede integrarlo, es posible que el motivo no sea que tenga un conflicto con ese campo de información. Quizás lo que está sucediendo es que conceptualmente sabe que no podría levantarlos y por su gran tamaño desiste o autoboicotea el proceso de integración.

 

Por ello, cuando nos encontremos en una situación en la que se está intentando integrar un elemento y quizá por su gran tamaño no pueda ser integrado, le pediremos a nuestro cliente que imagine que ese elemento se hace pequeño. Por lo menos, lo suficientemente pequeño como para poder cogerlo con las manos y sostenerlo. Entonces le pediremos que pruebe a integrarlo. Descubriremos que en la mayoría de los casos podrá integrarlo. Y en el caso de que no pueda hacerlo sabremos que el conflicto se encuentra en los campos de información que forman el símbolo, hay que armonizarlo.

 

7. Transformación.

 

Cuando estamos trabajando con un elemento y por mucho que hagamos éste no se expresa, es posible que hayamos construido el elemento en una forma simbólica que tiene una baja complejidad como un color, un objeto o un animal, y éste no puede ejecutar su rol, debido a que la conducta que el elemento quiere expresar requiere la complejidad de una persona o incluso la de una persona conocida. Por ello, realizaremos las siguientes transformaciones:

 

  1. Color – Objeto.

  2. Objeto – Animal.

  3. Animal – Persona.

  4. Persona desconocida – Persona Conocida.

 

Anteriormente ya hemos hablado de los diferentes niveles de complejidad y del protocolo de transformación del foco. Por ello, en este punto tan solo tendremos en cuenta que si el elemento no se activa y deberemos ayudarle a aumentar su complejidad hasta que adquiera la capacidad de expresarse.

 

 

8. Ampliación del nivel de descripción (Zoom).

 

En ocasiones, deberemos crear un metaprograma dentro de un metaprograma. Imaginemos que estamos interactuando con un color y éste se nos resiste a ser armonizado, podemos crear un metaprograma entero que sólo proyecte el campo de información de ese color. Eso lo lograríamos pidiéndole al cliente que imagine una puerta en medio del color.

 

Entonces la cruzará y todo el escenario que encuentre al otro lado, será una proyección del campo de información que hay detrás del color. En cierto modo, habremos hecho un Zoom del campo de información. Lo armonizaremos (como aprenderemos más adelante) y le pediremos que vuelva a la posición original en la que sentía ese color en su cuerpo. Descubriremos que si no ha desaparecido, lo hará muy rápidamente.

 

Podemos ampliar el nivel de descripción de todos los elementos. Si estamos armonizando a una persona podemos imaginar la puerta en medio de su cuerpo o a su lado y del mismo modo si intentamos armonizar a un animal podemos imaginar la puerta en medio de su cuerpo o a su lado. Ampliar el nivel de descripción es un zoom que nos permitirá afrontar cualquier situación por compleja que sea. Es el modo más profundo y más completo para armonizar cualquier elemento pero también es el más lento. Personalmente solo aplico esta dinámica frente a elementos muy conflictivos que si fuesen resueltos mediante cualquier otra dinámica supondrían una crisis curativa demasiado fuerte para el cliente. O también cuando estoy trabajando con clientes que tienen problemas de salud muy graves y su sistema inmunológico se encuentra muy debilitado.

 

Todas las dinámicas del protocolo de armonización pueden realizarse según el metaprogramador considere y sin un orden preestablecido.

- Resolviendo el conflicto.

La señal de que el elemento se está sanando es cuando observamos que éste se hace pequeño, se aleja o empieza a desaparecer. Los datos que lo forman están diluyéndose y la imagen no se puede mantener, así que empieza a deshacerse.

 

En ocasiones, cuando la relación con un elemento por ejemplo una persona, dentro del metaprograma parezca que está completamente resuelto y la situación sea armónica pero la persona no se vaya o desaparezca, es posible que sea debido a la ganas de nuestro cliente de mantenerse junto a ella. Podemos pedirle que respire hondo 3 veces y que abra los ojos. En el caso de que nos hayamos precipitado y el conflicto no esté resuelto, seguramente estará mejor que antes de hacer el ejercicio y seguramente si no es un conflicto grave se armonizará solo a través del sueño durante las siguientes noches.

 

Si por ejemplo, hay una persona en el metaprograma con la que no hay conflicto pero molesta para poder proseguir, podemos pedirle al cliente que la deje marchar, si ésta no se va podemos pedirle que la integre. Sencillamente, que imagine que la abraza y ésta se funde dentro de su cuerpo integrándose en él. Si integrásemos a una persona con la que todavía hay conflicto, directamente o no se integraría, o generaría una fuerte malestar en la persona, o aparecería de nuevo al poco tiempo fuera de su cuerpo. El riesgo de integrar a alguien es que si existe un conflicto se puede provocar una crisis curativa muy fuerte.

 

Cabe destacar que no porque un mismo elemento aparezca varias veces significa que no se ha sanado, normalmente significa que la mente está utilizando este símbolo porque le resulta cómodo para empaquetar conjuntos de datos, esto sucede con las pelotas de colores o las llaves, aparecen continuamente en muchos metaprogramas.

 

El mejor modo de armonizar un conjunto de datos es empezar dejando que el símbolo se exprese, aceptándolo y seguir capacitándonos. Observar,  volver a realizar la expresión y la aceptación, y si no reacciona, buscar cargas emocionales  y liberarlas.  Capacitarnos de nuevo, dejar que se exprese y solo en última instancia si no logramos armonizarlo diremos las frases armonizadoras y en el peor de los casos ampliaremos el nivel de descripción haciendo un zoom.

 

La resolución perfecta es cuando, a medida que liberamos los focos de tensión y vamos armonizando los elementos, la persona pasa de sentir tensión y contracción a sentir que las partes de su cuerpo se relajan y se destensan. Descubriremos que aparecerán bostezos, lagrimeo, los hombros de relajarán, su postura se relajará… Está pasando de la fase simpática a la parasimpática y toda la tensión del conflicto está siendo liberada. 

 

- Verificación de que la emoción ha sido liberada.

Siempre hemos de verificar que la emoción ha sido liberada y que aquello que hasta ese momento nos producía conflicto ya no nos los produce. La respuesta no se hace esperar, si el conflicto ha sido resuelto inmediatamente la persona dejará de sentir las sensaciones negativas que anteriormente sentía. Por ello, cuando armonicemos el primer foco de un conflicto, le pediremos que piense de nuevo en el conflicto y le pediremos que nos diga aquello que siente, posiblemente no aparecerá tensión en el mismo lugar pero si que puede aparecer tensión en cualquier otro, por ello le pediremos que revise su cuerpo en busca de una parte que se apriete. Una vez localizada repetiremos el proceso de armonización hasta que ésta de nuevo desaparezca. Y otra vez activaremos el mismo conflicto en busca de nuevos focos.

 

Cuando nos diga que ninguna parte de su cuerpo se aprieta, y que no siente tensión en ningún lugar le pediremos que busque un color en su cuerpo, el color será el reflejo de una tensión subyacente que no tiene la fuerza como para generar malestar pero que se encuentra ahí escondida, procederemos a armonizar ese foco y seguiremos.

- Asimilación de la experiencia.

Si el conflicto que estamos trabajando va asociado a un conflicto en la vida del cliente, por ejemplo a un conflicto con una persona, en un acontecimiento, con un recuerdo… Es importante que una vez que la tensión haya sido liberada le pidamos al cliente que nos hable de nuevo sobre esa experiencia conflictiva y nos diga que piensa ahora sobre ella. Es necesario que hable, puesto que una vez que la tensión h sido liberada y el cliente ha pasado a la fase parasimpática, empezará a asimilar la experiencia que no pudo asimilar y será entonces cuando su configuración neuronal sobre la experiencia cambiará para reformularse. Descubriremos que a pesar de que puede mantener las mismas tendencias de pensamiento, su opinión sobre la experiencia conflictiva ya ha cambiado y ahora su visión será más empática, indiferente y objetiva que anteriormente.

- Crisis curativa.

 

Una crisis curativa es la expresión fisiológica del organismo al proceso de liberación emocional de un conflicto. Normalmente el conflicto está bloqueado en el cuerpo en forma de tensión y la tensión hace que el organismo retenga toxicidad. En el momento en que la persona aumenta su complejidad cognitiva, ya puede procesar el conflicto y la tensión sale, liberando la toxicidad. Por ello, es posible que una persona después de una sesión tenga sueño, su mente necesita dormir para procesar toda la información sanada, es posible que sienta cansancio, que su cuerpo libere toxicidad en forma de mucosidad, yendo al baño o depurando hígado y riñón. En cualquier caso este proceso será muy positivo para el cliente y su duración será corta.

 

Hay que tener en cuenta que cuanto más elaborado sea el proceso, más fácil será para el cliente el proceso de asimilación y menor será la crisis curativa.

 

Por este motivo, mi recomendación es no realizar integraciones directas a no ser que nos encontremos con elementos basados en campos de información poco complejos como son los objetos pequeños o animales pequeños.

 

1.5. Comentarios.

 

- La medicación desde la perspectiva cognitiva.

Cuando sentimos un cansancio, malestar o dolor, y no deriva de una lesión como un golpe o de una indigestión por algo que hemos comido… O de cualquier acto que lo produzca directamente. Hay que revisar si estamos pasando por un momento de estrés o por algún momento difícil emocionalmente. Si es así hay que localizar la emoción y expresarla. Si no se da el caso de que estemos pasando por algún momento conflictivo, pensaremos si ha pasado alguna cosa que nos haya podido desequilibrar. Si no es así, nos podemos encontrar frente a un foco menor que está dañando alguna parte de nuestro cuerpo liberando la tensión de un conflicto que no sabemos cuanto tiempo lleva con nosotros. Entonces es importante que este foco libere toda la tensión posible y en paralelo realicemos un ejercicio para liberar el resto de puntos del sistema y finalmente armonizar los focos mayores para resolverlo completamente.

 

Pero que sucede si bloqueamos el síntoma del foco, por ejemplo una inflamación con un ibuprofeno, una reacción alérgica con un antihistamínico o un dolor mediante un analgésico? Estamos interrumpiendo la liberación de tensión, y en consecuencia ayudando a que la enfermedad prolifere, ya que el resto de puntos menores se sobrecargarán y es posible que los mayores empiecen a perder el control y liberen demasiada tensión. Evidentemente no somos conscientes de que esa expresión, aunque no tenga un sentido aparente, es una forma de expresión emocional que está descontracturando y limpiando una serie de órganos y tejidos. Si saturamos el sistema, no solo el propio sistema colapsa, sino que se mantiene colapsada la experiencia conflictiva que no podemos asimilar y cualquier cosa que nos recuerde a ella la activará de nuevo intensificando el conflicto, mental y físico.

- La enfermedad como colapso multisistémico.

Es posible que una persona, a la que nunca le ha pasado nada grave y come mas o menos bien, desarrolle una enfermedad grave? Si. El motivo es que igual de malo es un conflicto grave, que muchos conflictos muy pequeños de los cuales no se expresa la tensión. Hay personas que, sin vivir nada grave, reprimen constantemente sus emociones, éstas al no ser procesadas naturalmente, generarán sistemas de focos y finalmente el cuerpo se encontrará contracturado, bloqueado, con problemas de circulación derivados de toda esta tensión, falta de oxigenación, acidificación… Y todo esto influirá en que el desorden interno sea cada vez mayor y la capacidad de aplicar cualquier orden menor, al carecer de la energía suficiente. Así finalmente terminará por sufrir un colapso multisistémico, que es una enfermedad grave sin un origen aparente.

 

- Complementación de la MC con el proceso médico.

La MC en si misma no cura la enfermedad, lo que hace es abordar la falta de complejidad cognitiva que impide procesar las experiencias emocionales reprimidas que acumulan tensión, con el objetivo de resolver el conflicto raíz que facilita la enfermedad y así debilitarla. Y a la par, fortalecer y potenciar la propia capacidad del organismo para recuperar la armonía y la salud.

 

Por ello, ante la duda o ante cualquier cosa extraña que nos llame la atención, derivaremos al cliente a un médico y complementariamente le ayudaremos a liberar las cargas emocionales que puedan estar alimentando la enfermedad y potenciaremos que la persona adquiera la capacidad de gestionar los conflictos que actualmente le debilitan.

 

- Potencial de la MC frente a diferentes tipos de enfermedades.

Hemos de tener en cuenta que en las únicas enfermedades en las que la MC puede intervenir, y nunca en exclusividad sino siempre complementando un proceso médico, es en las que tienen un origen disociativo, es decir derivan de un conflicto traumático. Cualquier enfermedad derivada de un virus, una lesión estructural, una infección… No tendrán un origen emocional. Complementariamente nosotros podemos ayudar a la persona a liberar tensión, a mejorar su estado de ánimo, a que adquiera recursos para resolver problemas derivados de su situación…

 

Normalmente las enfermedades disociativas son las bifásicas, es decir, las que tienen una fase fría y una fase caliente, como el cáncer, las enfermedades reumatoides, las inflamaciones y dolores contractivos, la fibromialgia, la fatiga crónica, las migrañas, las alergias, el asma… Y además todas las neurosis que no deriven de una lesión estructural. En caso de enfermedades graves como el cáncer o las neurosis, el metaprogramador no podrá intervenir si no es con la autorización del profesional médico que esté realizando el tratamiento. Por nuestra parte, la MC es un método de reciente creación y por ello aún no se han podido hacer las investigaciones pertinentes y cualquier abordaje frente a una enfermedad será siempre de forma experimental y realizado con el conocimiento y consentimiento del cliente.

- Posición de la MC en relación a terapias alternativas.

 

La MC puede ser complementada por:

 

  • Profesionales de la medicina.

  • Psiquiatras.

  • Fisioterapeutas y osteópatas.

  • Dietistas y nutricionistas.

  • Médicos chinos y ayurvédicos.

  • Naturópatas.

  • Ejercicios de yoga y pilates.

  • Entrenamientos de fitness.

  • Coach personales.

 

En relación al coaching es necesario trabajar de forma sincronizada en los mismos objetivos con el coach.

 

La MC no se puede combinar con métodos psicoterapéuticos de la psicología convencional, como la terapia cognitivo-conductual, la terapia breve estratégica, Gestalt, PNL, EMDR… Del mismo modo que la MC tampoco puede ser combinada con ninguna terapia de las denominadas alternativas o energéticas. El primer motivo es que no se han investigado las otras terapias desde el prisma de la MC y en consecuencia se desconoce tanto su fiabilidad como su efectividad o la problemática de la interferencia. El segundo motivo es que cada profesional plantearía el proceso según su propia estrategia, no se abordarían los mismos conflictos a partir de las mismas activaciones cognitivas y en consecuencia se realizarían activaciones cognitivas paralelas y ambas se influirían unas a otras, impidiendo que ninguna de ellas pudiera realizar la acomodación o la crisis curativa correspondiente. El tercer y último motivo es que no es necesario, la MC por si sola facilita la resolución de los conflictos en tiempos menores que la mayoría de terapias, previamente nombradas, por este motivo realizar una complementación carecía de sentido.

1.6. Resumen final

La MC es una herramienta que trabaja con conjuntos de programas mentales y que nos permite interactuar con las estructuras profundas de la mente para facilitar el desarrollo de ciertos procesos. Cuando trabajamos con conflictos internos, estamos trabajando con experiencias conflictivas que no han sido correctamente asimiladas y  nuestro objetivo es:

 

  1. Liberar la tensión que en ellas hay reprimida.

  2. Aumentar la complejidad cognitiva.

  3. Facilitar la acomodación de toda la información referente a esa experiencia.

 

Con ello lograremos:

 

  • Un mejor estado físico, libre de tensión y contracción.

  • Una mayor capacidad cognitiva.

  • Una mayor facilidad para seguir avanzando en su trayectoria vital.

 

Para lograr asimilar la experiencia hemos de:

 

  1. Realizar una activación cognitiva específica.

  2. Localizar la tensión reprimida en el cuerpo.

  3. Jugar con los niveles de complejidad hasta que el símbolo permita la catarsis.

  4. Aplicar el Protocolo de Armonización.

  • Expresión.

  • Aceptación.

  • Capacitación.

  • Armonización.

  • Liberación emocional.

  • Redimensión.

  • Transformación.

  • Zoom.

  1. Resolver el conflicto.

  2. Verificar que el conflicto ha sido resuelto.

  3. Ayudar a la persona ha asimilar la experiencia.

  4. Prevenir la crisis curativa.

 

Una vez la experiencia haya sido resuelta y asimilada correctamente, la persona recuperará su equilibrio y podrá proseguir con su camino, desarrollándose libremente sin miedos, inseguridades ni bloqueos. proseguir con su camino, desarrollándose libremente sin miedos, inseguridades ni bloqueos.